El crimen del arquitecto Bassi tiene como acusados a Carlos Aguilar y Claudio Inofre. Un mensaje escrito con un error, cámaras, huellas, el cambio de apariencia de uno de ellos y la venta de la moto, forman parte de la evidencia. El fiscal dio detalles a Elonce.
El crimen del arquitecto Bassi tiene como principales acusados a Carlos Gastón Aguilar, de 48 años, y Claudio Ramón Inofre, de 52, quienes permanecerán durante 60 días con prisión preventiva en la Unidad Penal Nº1 de Paraná. La Fiscalía los imputó por homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causae y sostiene que actuaron juntos para robarle a Rodolfo Augusto Bassi y posteriormente matarlo.
La reconstrucción del caso reúne una serie de elementos que, para la acusación, comprometen a ambos: filmaciones de cámaras de seguridad, huellas, testimonios, objetos recuperados, un mensaje enviado desde el celular de la víctima con un llamativo error ortográfico, la venta de su motocicleta por un valor muy inferior al inicialmente solicitado y el cambio de apariencia de uno de los sospechosos.
Tras la audiencia realizada el viernes, el fiscal Juan Manuel Pereyra explicó a Elonce que la investigación todavía se encuentra en desarrollo y que existen aspectos que permanecerán bajo reserva. Sin embargo, fue categórico sobre la brutalidad del homicidio: “Hay muchas cuestiones que tenemos materia de investigación y también hay algunas cuestiones que por ahí queremos reservar, sobre todo por los familiares de la víctima, pero sí podemos decir que fue un hecho de extrema violencia”.
Tres golpes con una maza y una violencia “realmente tremenda”
Los investigadores establecieron de manera preliminar que Bassi fue asesinado durante el martes 1º de septiembre. Según la reconstrucción presentada en la audiencia, habría sido sorprendido en un departamento que estaba refaccionando en barrio Paraná XIV, reducido y maniatado con alambre. La hipótesis sostiene que los atacantes aprovecharon una relación previa de confianza para acercarse al arquitecto.
La Fiscalía indicó que la víctima presentaba cortes superficiales en diferentes partes del cuerpo y que habría sido sometida a violencia mientras le exigían elementos de valor. Finalmente, recibió tres golpes en la cabeza con una maza, que le provocaron una hemorragia cerebral, fractura de cráneo y de base de cráneo. La herramienta fue encontrada durante las primeras pericias y quedó incorporada a la investigación.
“Respecto de las lesiones de la víctima, sí podemos decir, más allá de que no tenemos el informe autópsico sino un preliminar, que da cuenta de que ejercieron una violencia física realmente tremenda”, manifestó Pereyra.
Fiscalía sostiene que ambos participaron del crimen
Uno de los puntos centrales planteados por la acusación es que los dos imputados habrían participado con igual grado de responsabilidad. “La postura de la Fiscalía es que participaron las dos personas que fueron imputadas y acá no hubo un accionar de una sola persona, sino que entendemos que fue el accionar de dos personas”, afirmó el fiscal.
Pereyra explicó que, por el momento, no atribuyen una participación secundaria a ninguno de ellos. “Por ahora la postura de la Fiscalía es que el nivel de participación es el mismo en los dos”, respondió al ser consultado específicamente sobre este aspecto.
Luego profundizó la hipótesis: “Entendemos que las dos personas actuaron de manera conjunta, obviamente distribuyendo las tareas de cada uno, que algunas de ellas se señalaron en la audiencia. Fue un plan pergeñado por parte de los dos”.
El robo, la principal hipótesis sobre el móvil
La acusación considera que el objetivo principal habría sido apoderarse de los bienes del arquitecto y que el homicidio se cometió para garantizar el robo y evitar sus consecuencias. Esa hipótesis derivó en la imputación por homicidio agravado por criminis causae, además de la agravante de alevosía. Una eventual condena bajo esa calificación contempla prisión perpetua.
“Fue justamente para poder sustraer distintos elementos de valor de la víctima. Entendemos que ese habría sido el móvil principal, más allá de que después, con el devenir de la investigación, puede variar o se puede ampliar”, explicó Pereyra.
Según la reconstrucción judicial, durante el ataque se habrían llevado documentación, dinero y el teléfono celular. Además, uno de los sospechosos habría utilizado la Yamaha XTZ 125E de Bassi para trasladarse hasta la vivienda particular del arquitecto, ubicada en calle Dupuy, donde habría sustraído una tablet, pesos, dólares y otros elementos.
El extraño mensaje que encendió las sospechas
Antes de que encontraran el cuerpo, la familia ya había comenzado a preocuparse. Bassi había mantenido contacto por WhatsApp con su pareja durante el martes, pero después de aproximadamente las 16 dejó de responder llamadas y mensajes. Sus familiares realizaron exposiciones en las comisarías Cuarta y 12ª.
La investigación sostiene que el teléfono permaneció apagado durante un período: los mensajes enviados por sus familiares mostraban solamente una tilde. Después, el aparato fue nuevamente activado, los mensajes ingresaron y aparecieron las dos tildes azules que indicaban que habían sido leídos.
Desde el celular llegó entonces una respuesta: “Hola, estoy volviendo de Rosario, después hablamos”. Sin embargo, un detalle despertó sospechas. La palabra “volviendo” habría sido escrita con “b”, un error ortográfico que la pareja no reconoció como propio de Bassi. Para los investigadores, el mensaje habría buscado ganar tiempo y evitar que el entorno advirtiera inmediatamente lo sucedido.
Cámaras, huellas y objetos recuperados
Las filmaciones constituyen otro elemento importante. Los registros muestran a los acusados en inmediaciones del departamento donde ocurrió el crimen y en la vivienda particular del arquitecto. Según la investigación, Inofre aparece con mayor claridad en las imágenes, mientras que Aguilar fue registrado cuando todavía tenía el cabello largo.
Pereyra explicó que la hipótesis no descansa en un único indicio. “Hay elementos probatorios diversos. Algunos tienen que ver justamente con la labor científica que se hizo en el lugar de los hechos”, indicó.
El fiscal añadió: “Tenemos también filmaciones que corroboran esto. Hay elementos que se han secuestrado y otros en poder de terceros que señalan como transmisores a los imputados”. También destacó la existencia de huellas y testimonios que, según la acusación, permiten complementar las imágenes y reconstruir los movimientos posteriores al homicidio.
Se cortó el pelo después del crimen
Una de las circunstancias que llamó la atención de los investigadores fue el cambio de apariencia de Aguilar. Las cámaras lo habrían registrado con el cabello largo, pero cuando fue localizado ya se había realizado un corte.
La investigación incorporó el testimonio de un peluquero que habría encontrado al sospechoso en la calle. Según ese relato, Aguilar le pidió que le cortara el cabello con urgencia y el trabajador accedió. Poco después, el acusado fue localizado y aprehendido en barrio El Perejil.
La modificación de su apariencia también fue considerada por la Fiscalía al analizar los riesgos procesales y solicitar la prisión preventiva. Para la acusación, la conducta posterior al crimen debía evaluarse junto con el resto de las evidencias reunidas.
La venta de la moto de Bassi
En paralelo, Inofre habría intentado desprenderse rápidamente de la motocicleta Yamaha 125 cc perteneciente a Bassi. Según la investigación, encontró un comprador y en principio ofreció el vehículo por $800.000.
Ante la negativa del interesado, habría reducido drásticamente el valor hasta los $200.000 y concretado la operación. Cuando trascendió que Bassi había sido encontrado muerto, el comprador se presentó ante la Policía, contó quién le había vendido la moto y permitió avanzar en la recuperación del vehículo.
Para ese momento, los investigadores ya contaban con filmaciones que ubicaban a Inofre saliendo de la vivienda de calle Dupuy con elementos pertenecientes a la víctima. La acusación sostiene que posteriormente regresó hacia el departamento de Paraná XIV.
Inofre fue detenido cuando viajaba hacia Misiones
Los testimonios y registros fílmicos permitieron avanzar sobre los sospechosos. Mientras Aguilar fue localizado en barrio El Perejil, Inofre había iniciado un viaje en colectivo de larga distancia.
El micro fue interceptado sobre la Ruta Nacional 127 y el hombre terminó detenido en Federal cuando se dirigía hacia Misiones. Según la investigación, llevaba consigo pertenencias vinculadas con Bassi.
Estas conductas fueron analizadas durante la audiencia de prisión preventiva. “No solamente peligro de fuga, sino entorpecimiento: uno variando un poco las características fisonómicas, esto de haberse cortado el cabello, y el otro haciendo un viaje a una provincia que se encuentra limítrofe con otro país. Entendemos que son contundentes respecto de los riesgos procesales que nuestro código tiene establecidos”, expresó Pereyra.
Prisión preventiva y una investigación que continúa
El juez de Garantías Jorge Sueldo resolvió que Aguilar e Inofre permanezcan alojados durante 60 días en la Unidad Penal Nº1 de Paraná mientras continúa la investigación. La medida buscó neutralizar los riesgos de fuga y de posible entorpecimiento considerados durante la audiencia.
La Fiscalía deberá profundizar ahora los análisis científicos, incorporar el informe definitivo de autopsia y completar otras medidas probatorias. Pereyra remarcó que huellas, cámaras, testimonios y elementos secuestrados conforman un conjunto que respalda, en esta etapa, la hipótesis presentada judicialmente.
“Hay elementos diversos y algunos obviamente con fuerte valor probatorio, como tiene que ver con huellas y cámaras, que ayudan mucho, pero que son respaldados por otro tipo de elementos probatorios que nos permiten, al menos, reconstruir la acusación que hoy hicimos y la hipótesis de la Fiscalía”, concluyó el fiscal.


