Cada 17 de mayo, en el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial (HTA), el Ministerio de Salud de Entre Ríos promueve acciones de sensibilización en toda la provincia. Equipos médicos del primer y segundo nivel de atención trabajan en la detección temprana y el control de esta patología silenciosa.
La hipertensión arterial constituye uno de los principales factores de riesgo para la salud pública. Al tratarse de una afección que no suele presentar síntomas, su diagnóstico oportuno resulta clave para evitar complicaciones graves como accidentes cerebrovasculares (ACV), infartos, insuficiencia cardíaca y enfermedades renales, además de su impacto directo en el presupuesto del sistema sanitario.
Ante este panorama, la cartera sanitaria provincial, a través de sus efectores y áreas técnicas, sostiene estrategias territoriales enfocadas en dos ejes fundamentales: posibilitar la toma de presión arterial a partir de los 18 años -tanto en consultas programadas como en operativos de campo- y promover hábitos de vida saludables.
Detección temprana y hábitos saludables
Desde el área de Prevención de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), dependiente de la Dirección de Estrategias Sanitarias, la cardióloga Brenda Miglioli advirtió que la HTA “aumenta significativamente el riesgo de muerte prematura”.
Sin embargo, la especialista destacó una perspectiva favorable: “La detección temprana, el control regular y el tratamiento continuo pueden prevenir la mayoría de las complicaciones relacionadas con la hipertensión”. Asimismo, recordó que la patología está estrechamente vinculada al consumo excesivo de sodio, el sedentarismo, el tabaquismo y el sobrepeso.
Pautas de cuidado y metas del tratamiento
Para contrarrestar estos factores, los equipos de salud entrerrianos insisten en la adopción de conductas preventivas elementales:
- Reducción del consumo de sal y alcohol.
- Práctica regular de actividad física.
- Sostener una alimentación equilibrada.
- Evitar el tabaquismo.
- Manejo del estrés y la ansiedad.
Finalmente, los profesionales explicaron que los tratamientos actuales combinan la administración de medicación específica con cambios estructurales en las rutinas de los pacientes. El objetivo principal de estas intervenciones es lograr de manera sostenida registros de valores de presión inferiores a 140/90 mmHg (milímetros de mercurio).


