Jorge Augusto Simmermacher es contador público egresado de la Universidad Católica Argentina, casado y padre de siete hijos, con catorce nietos. Nació y construyó su vida pública en Pilar, provincia de Buenos Aires, donde durante más de una década alternó entre la actividad empresarial y la política partidaria, antes de convertirse en el nombre detrás de uno de los desarrollos inmobiliarios más grandes que se hayan anunciado en la costa de Paraná.
Su carrera pública en el distrito bonaerense arrancó por el llano partidario. Fue precandidato y candidato a intendente de Pilar en más de una oportunidad, primero bajo el sello del Frente NOS, el espacio liderado por Juan José Gómez Centurión. En 2020 renunció a esa referencia local para asumir como coordinador regional de “Unión por Todos” en la provincia de Buenos Aires, explicando en su carta de renuncia que no se sentía con ánimo de continuar en el NOS por lo vivido en 2009, cuando -según su relato- un fallo judicial dejó afuera de una elección a un partido que él integraba, “con boletas aprobadas e impresas y dentro de las urnas”. Dos años más tarde, en 2022, el propio Unión por Todos evaluó ofrecerle la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, en momentos en que ese espacio buscaba acercarse a la naciente candidatura presidencial de Javier Milei.
Con el correr de los años, Simmermacher terminó integrado a la estructura libertaria en su distrito. En abril de 2026 debió salir a desmentir versiones sobre un conflicto interno luego de haber sido excluido de la mesa política de La Libertad Avanza en Pilar, y en noviembre de 2025 se había mostrado públicamente junto al candidato presidencial chileno José Antonio Kast, con quien dijo compartir “valores y principios coincidentes” con la línea que impulsa Milei. Contó además que participó junto a Kast y a Santiago Abascal del Foro de Madrid, y que ambos comparten raíces familiares alemanas y pertenencia al Movimiento de Schoenstatt.
Su otra vida, menos ligada a la política y más a los negocios, tiene un origen agroindustrial. Ya en 2006 aparecía como presidente de una empresa de biodiesel instalada sobre la ruta 7, en Villa Mercedes, San Luis, con planes de expansión hacia Santa Fe, y como director de un centro de gestión de exportación de expeller de soja, vinculado al negocio agroexportador. Ese perfil de empresario del agro fue el que lo trajo, hace ya casi veinte años, a Entre Ríos.
En Paraná, Simmermacher se quedó con una planta con historia: la vieja aceitera de Bajada Grande, sobre la barranca del río, que a mediados del siglo pasado había sido de la familia Galizzi y que después pasó por manos de Cadepa, Glencore, Granier SA y Mariano Moreno Oleaginosas. Bajo su gestión, la firma pasó a llamarse Aceitera del Litoral SA. En 2015 la empresa firmó un acuerdo laboral con los 36 obreros de la planta para regularizar sueldos adeudados, con un aval de 4,5 millones de pesos gestionado a través de Entre Ríos Valores SA y Entre Ríos Fiduciaria SA, subsidiarias de la Bolsa de Comercio de Entre Ríos.
El desenlace de esa etapa, sin embargo, fue mucho más traumático que ese acuerdo. Según el relato de un extrabajador de la planta al diario Uno Entre Ríos, el principio del fin llegó en 2015, cuando se acumuló una deuda de nueve meses con el personal. Los empleados hicieron guardia dentro de la fábrica, cumpliendo horarios, mientras la energía eléctrica y el gas ya habían sido cortados, a la espera de una respuesta de Simmermacher. El propietario nunca anunció formalmente el cierre; según ese testimonio, decía estar buscando recursos para reactivar la planta, mientras en paralelo comenzaba el desmantelamiento de bienes muebles, que continuó incluso durante el concurso preventivo que impedía tocarlos o embargarlos.
Desde entonces y hasta hace muy poco, el predio de la ex aceitera permaneció mayormente inactivo. En junio de 2025 ANALISIS relevó el estado de abandono de varios predios privados de Paraná y consultó telefónicamente a Simmermacher para el programa Cuestión de Fondo, de Canal 9 Litoral, en una nota de la periodista Ayelén Waigandt. El empresario confirmó que viaja periódicamente a la ciudad y que en una vivienda que antes funcionaba como la administración de la aceitera vive un hombre con su mujer y sus cuatro hijos, a quienes se les cedió el lugar en comodato a cambio de mantener y limpiar el predio y los terrenos linderos. En esa misma conversación, adelantó que “se viene un desarrollo inmobiliario que va a dar muchísimo trabajo en la zona”, aunque aclaró que todavía no había nada concreto presentado ante el municipio, más allá de conversaciones informales en las que, dijo, desde la comuna se había manifestado interés en analizar el proyecto.
Ese anuncio, un año después, tomó forma y nombre propio: San José del Paraná, un desarrollo de más de cien mil metros cuadrados proyectado sobre avenida Larramendi, que promete tres torres residenciales, una torre de usos mixtos, una torre hotelera que sus promotores atribuyen a “una cadena de porte internacional” sin precisar cuál, y una laguna artificial rodeada de locales gastronómicos, con finalización total proyectada para julio de 2031. El propio Simmermacher volvió a aparecer en la escena pública entrerriana como la cara visible del proyecto: en un relevamiento reciente sobre el impacto de las políticas de desregulación económica en el empresariado provincial, fue descripto como “desarrollador inmobiliario con un importante proyecto en la zona de Bajada Grande” y fue, según esa misma nota, el único participante marcadamente optimista de la jornada, en contraste con el tono de productores y comerciantes de otros rubros.
La historia de Jorge Simmermacher en Entre Ríos es, hasta acá, la de un empresario bonaerense con un pie firme en la política libertaria de su distrito de origen, que hace dos décadas llegó a la provincia de la mano del negocio agroindustrial, que dejó atrás una planta con trabajadores impagos y bienes desmantelados, y que hoy busca reconvertir ese mismo predio en uno de los desarrollos inmobiliarios más ambiciosos anunciados sobre la costa del río Paraná.
Quiénes son las otras firmas
El grupo de inversores de “San José del Paraná” tiene cuatro firmas a cargo del desarrollo: A.L.A.C. (América Latina Asesoría en Construcción), el estudio Julia Cabral & Asociados, la empresa Aceitera del Litoral de Entre Ríos -propiedad de Jorge Simmermacher- y Mark SJP S.A.S., presentada como la administradora fiduciaria del proyecto. Un relevamiento preliminar permite reconstruir el perfil de dos de esas firmas, mientras que la tercera, justamente la que administrará los fondos, permanece sin identificación pública.
A.L.A.C., cuyas siglas responden a América Latina Asesoría en Construcción, no es una desarrolladora inmobiliaria sino una consultora técnica de sistemas constructivos, con sede en Presidente Derqui, partido de Pilar, el mismo distrito bonaerense donde Jorge Simmermacher construyó buena parte de su carrera empresarial y política. Según su propia presentación institucional, la empresa tiene como objetivo ayudar a los constructores latinoamericanos a optimizar sus obras mediante soluciones constructivas eficientes, en particular promoviendo el sistema de paredes de hormigón, y comercializa además materiales de construcción importados. Dos nombres aparecen asociados a la firma: João Victor Lopes, identificado como director técnico de proyectos, quien asesora en la implementación del sistema de muro de hormigón desde la planificación hasta la ejecución; y un segundo referente, Alex, que lidera la expansión de ese sistema constructivo en el país, conectando constructores y desarrolladores con tecnología y proveedores. Se trata, en definitiva, de un proveedor técnico del sistema constructivo industrializado, sin antecedentes identificados como desarrollador de proyectos inmobiliarios de esta escala.
El estudio Julia Cabral & Asociados sí tiene un perfil profesional rastreable y con peso propio. Julia Cabral es arquitecta, egresada en 1994 de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, con un posgrado en Gestión Estratégica de Diseño cursado en conjunto entre la FADU de la UBA y el Politécnico de Milán en 2001. Su estudio se especializa en arquitectura de interiores y en la gestión y el desarrollo de proyectos de oficinas para empresas corporativas, con trabajos para marcas como Danone Baby Nutrición y Daikin, locales gastronómicos como Celetto y montajes de stands. También realizó remodelaciones de viviendas unifamiliares, departamentos, conjuntos de viviendas, show rooms para desarrollos inmobiliarios y diseño de espacios públicos, y participó como expositora en muestras de diseño como Casa FOA, incluida la edición La Defensa de 2010. Su perfil, orientado al diseño de interiores y a los show rooms de venta antes que a la ingeniería o dirección de obra de gran escala, sugiere que su función en el proyecto sería la ambientación o el espacio de preventa, más que el desarrollo estructural del complejo.
Mark SJ S.A.S.: la administradora del fideicomiso
El tercer nombre, Mark SJP S.A.S., es el que concentra las mayores incógnitas, y no por casualidad es el que cumple el rol más sensible: administrar como fiduciaria el dinero de los inversores. La sociedad se constituyó el 18 de mayo de 2026 y quedó inscripta el 17 de junio, con domicilio en Esmeralda 847, piso 17, oficina J, de la Ciudad de Buenos Aires. Esa dirección corresponde a un edificio de oficinas del microcentro porteño, cercano a la estación Retiro, donde funcionan estudios y empresas de rubros variados -en el piso 18 del mismo edificio, por ejemplo, está registrada una agencia de turismo-, un patrón compatible con una sede de conveniencia u oficina compartida, habitual en sociedades recién constituidas, sin que eso implique por sí solo ninguna irregularidad.
Su administrador titular es Alexandre Roberto Kaiser, empresario brasileño nacido en 1971, y su administrador suplente es Matías Ezequiel Raiteri, abogado con domicilio en Paraná, estrechamente ligado al peronismo paranaense, a partir de la historia de su padre ya fallecido, histórico asesor de gremios. El capital social declarado es de 726.000 pesos y la sociedad prescinde de órgano de fiscalización.
El objeto social de Mark SJP, tal como figura en el edicto, es deliberadamente amplio: abarca desde actividades agropecuarias, avícolas y vitivinícolas hasta gastronomía, hotelería, turismo, desarrollo de software, salud y transporte, e incluye expresamente la facultad de actuar como fiduciario, realizar inversiones y aportes de capital y tomar y otorgar créditos. Es el tipo de objeto multipropósito habitual en sociedades por acciones simplificadas de reciente creación, que no permite por sí solo inferir a qué se dedicará la empresa en la práctica más allá de lo que indica su propio nombre.
El dato que más interesa para reconstruir el entramado del proyecto es que Kaiser no es una figura nueva ni ajena a las otras firmas del brochure. Según registros societarios, el mismo Alexandre Roberto Kaiser figura como director suplente de A.L.A.C. América Latina Asesoría en Construcción SA, la firma que en el material para inversores aparece como una de las cuatro responsables del desarrollo. A.L.A.C. se constituyó apenas unos meses antes que Mark SJP, el 6 de enero de 2026, con domicilio en Del Pilar 953, en la localidad de Pilar, provincia de Buenos Aires -el mismo distrito de origen de Jorge Simmermacher-, y su objeto social declarado incluye explícitamente la posibilidad de participar en fideicomisos inmobiliarios. El presidente de A.L.A.C. es João Victor Oliveira Lopes, brasileño nacido en 1988, mientras que Kaiser ocupa el cargo de director suplente.
Kaiser tiene además un antecedente societario que llama la atención por la coincidencia de nombre con el propio proyecto: fue presidente de Distribuidora de Productos y Soluciones San José SA, una sociedad constituida en 2022 junto a Moisés Sebastián Menayed, dedicada según su objeto social a la distribución, comercialización, importación y fabricación de materiales para la construcción civil. Esa sociedad, sin embargo, nunca llegó a operar: en agosto de 2022, apenas un mes después de inscribirse en la Inspección General de Justicia, sus propios accionistas resolvieron cancelar la inscripción registral por inactividad, dejando constancia bajo declaración jurada de que la empresa no había realizado operaciones, no era titular de bienes registrables y no había iniciado rúbrica de libros societarios.
El administrador suplente de Mark SJP, Matías Ezequiel Raiteri, aporta el anclaje local entrerriano. Es abogado, con estudio en Paraná, y forma parte de una familia con trayectoria en sociedades comerciales de la ciudad y vinculada al peronismo: integra Raitorc SRL, una firma familiar dedicada a servicios inmobiliarios que, según sus propios registros de aportes patronales, exhibe pagos irregulares a la seguridad social de sus empleados en el último año, y aparece vinculado además a otras sociedades familiares constituidas en Paraná en años anteriores, como Econde SRL y Los Abuelos SRL.


