Amigos, familiares y referentes de derechos humanos recordarán a los militantes del Partido Comunista, que cumplían el servicio militar obligatorio.
Un grupo de amigos y amigas de Luis “Kichi” Steimberg y Luis “Huevo” García los homenajeará a 50 años de sus secuestros, en el marco del genocidio de la última dictadura. Ambos militaban en el Partido Comunista y cumplían el servicio militar en el Colegio Militar cuando patotas de represores los secuestraron con tan solo algunos días de diferencia, en agosto de 1976.
“Alguien dijo alguna vez que la ausencia une. Algo así nos pasó con el “Kichi” y el “Huevo”. Seguimos siendo amigos y amigas alrededor de ellos”. Quien reflexiona en diálogo con este diario es Marisa Graham, exdefensora del Pueblo de la Nación y una de las organizadoras y expositoras del homenaje que tendrá lugar el próximo 10 de agosto en el Centro Cultural de la Cooperación. Completarán la mesa Alberto García, hermano de “Huevo”, y los abogados Pablo Llonto y Horacio Rebón, quienes trabajaron en la causa judicial sobre los secuestros y desapariciones de los conscriptos militantes torturados y mantenidos cautivos en el centro clandestino “El Campito”, que funcionó en Campo de Mayo y donde, se presume, fueron asesinados en vuelos de la muerte.
Graham conoció a Steimberg mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires. “Éramos muy amigos, era un tipo sumamente gracioso y divertido, además de comprometido con su época”, completa la abogada. “Kichi” tenía 22 años, estudiaba abogacía y cumplía con el Servicio Militar Obligatorio en la Compañía Comando y Servicios del Colegio Militar, en Campo de Mayo, cuando el 10 de agosto de 1976 fue secuestrado por una patota que lo esperaba en la esquina de su casa, en Morón, en el oeste del conurbano bonaerense. Aquella tarde dejó la casa en la que vivía con sus padres para encontrarse con otro conscripto, Mario Vicente Molfino, quien sería secuestrado meses después.
Dos días después, “Huevo” García, compañero de compañía de Steimberg, fue secuestrado en su casa, también en Morón. Le vendaron los ojos y se lo llevaron. Días después, su esposa Laura Kogan parió a la hija de ambos, que jamás pudo conocer a su padre.
En 2017, la Justicia Federal de San Martín condenó a Reynaldo Bignone –director del Colegio Militar de la Nación al momento de los secuestros– y a Santiago Omar Riveros –comandante de Institutos Militares– a prisión perpetua por el secuestro, las torturas y la desaparición de Steimberg, García, Molfino y otros tres conscriptos que cumplieron servicios en el Colegio Militar, fueron secuestrados y sobrevivieron. En aquel debate, en el que algunos testigos declararon haber visto con vida a “Kichi” y a “Huevo” en “El Campito”, recibieron penas menores Alberto Torres y Jorge Alvarado, que fueron jefes del Colegio Militar, y dos represores de “El Campito”: el ex civil de Inteligencia Carlos Somoza, alias “Gordo”, y el gendarme de la Agrupación Buenos Aires Miguel Castagno Monge.
No es la primera vez que ella y el grupo de amigos recuerda colectivamente a los exconscriptos y militantes del PC con encuentros en el aniversario de su secuestro. “No es la primera vez, pero esta vez son 50 años, es una fecha significativa y queremos hacer algo que supere la figura de nuestros amigos. Queremos recordar, a través de ellos, a todos los militantes de Derecho que fueron víctimas de la última dictadura; queremos homenajear su compromiso”, remarcó, con el deseo de que “venga gente de la Facultad, los organismos de Derechos Humanos”, entre otros. “Es nuestra manera de mantener viva la memoria”, concluyó.


