Se eliminan barreras regulatorias, se promueve una mayor competencia entre prestadores y se actualizan reglas que llevaban más de tres décadas sin modificaciones.
El Gobierno Nacional aprobó un nuevo Reglamento de los servicios de practicaje y pilotaje para los ríos, puertos, pasos y canales de la Argentina mediante el Decreto 690/2026, con el objetivo de modernizar una normativa vigente desde 1991, quitar restricciones que limitaban la competencia y reducir los costos logísticos que afectan al comercio exterior.
La reforma elimina requisitos considerados obsoletos, facilita el ingreso de nuevos prestadores al servicio de practicaje y establece que los prácticos podrán ser contratados libremente por los usuarios. Además, dispone que la Prefectura Naval Argentina mantendrá un registro abierto de profesionales habilitados, sin límites de cantidad, favoreciendo una mayor oferta y evitando barreras artificiales de acceso a la actividad.
El nuevo esquema también introduce cambios para garantizar una mayor transparencia en la prestación del servicio. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) fijará tarifas máximas que incluirán todas las tareas propias del practicaje y pilotaje, evitando cargos adicionales no autorizados. Asimismo, las empresas deberán publicar periódicamente los precios de sus servicios y reportar información sobre las operaciones realizadas para fortalecer la competencia y prevenir conductas anticompetitivas.
“La Argentina necesita que sus ríos sean una autopista para el desarrollo, no un kiosco regulatorio”, afirmó el Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Y agregó: “El sistema había montado barreras de entrada para los prestadores, reduciendo la competencia y escalando los precios. Con el nuevo esquema eliminamos esas restricciones para generar más competencia y bajar el costo argentino que afecta al comercio exterior”.
La normativa flexibiliza además las condiciones para el transporte de prácticos, permitiendo utilizar embarcaciones comerciales que cumplan con los estándares de seguridad, e incorpora mecanismos para asegurar la continuidad del servicio ante situaciones excepcionales. También actualiza los criterios para la exención del uso obligatorio de prácticos y reconoce la experiencia de capitanes extranjeros con conocimiento de zona y dominio del idioma inglés, en línea con los estándares internacionales de navegación.
“Para acotar la necesidad de contratar un servicio innecesario también ampliamos las dimensiones de los buques a partir de los cuales es obligatorio contratar práctico y definimos áreas enteramente libres de la necesidad de contratarlos”, sostuvo el ministro Federico Sturzenegger.
“También eliminamos la segmentación geográfica del mercado. Con el antiguo reglamento un mismo recorrido podía requerir un práctico para un tramo, otro para el siguiente y otro para ingresar al puerto. El resultado era que el usuario terminaba pagando una segmentación creada por la propia regulación”, señaló para finalizar Sturzenegger.
Con estas modificaciones, el Gobierno “busca alinear el régimen argentino con las mejores prácticas internacionales, fortalecer la seguridad de la navegación, reducir costos operativos y contribuir a una logística más eficiente que impulse la competitividad de las exportaciones argentinas”, indicaron.


