La actriz, cantante y modelo trans Jessica Exner volverá a presentar en Paraná su unipersonal “Una chica de revista” este sábado 27 de junio a las 20:30 en el centro cultural La Hendija, ubicado en calle Gualeguaychú 171. La obra se instala dentro del género del drama y la comedia, y se encuentra celebrando una década de trayectoria ininterrumpida sobre los escenarios. La propuesta, destinada a jóvenes y adultos, recupera los sueños de la infancia, los desafíos de la construcción de identidad y el recorrido artístico de su protagonista, quien decide rendir homenaje a grandes figuras del espectáculo nacional e internacional.
La propuesta de Jessica Exner cómo actriz y César Román Escudero como director teatral terminó convirtiéndose en una de las producciones más persistentes de la región. La obra nació hace diez años y desde entonces recorrió numerosas salas y escenarios, superando el centenar de funciones. Aunque la estructura original se mantiene, el espectáculo continúa transformándose con el paso del tiempo. Nuevos personajes, cambios de vestuario, ajustes en los monólogos y la experiencia acumulada función tras función fueron enriqueciendo la propuesta que hoy encuentra nuevas lecturas.
Exner explicó a ANÁLISIS que la obra surgió de una doble necesidad. Por un lado, la intención de rendir homenaje a artistas que marcaron generaciones y dejaron su aporte en la cultura argentina. Por otro, la necesidad de contar parte de su propia historia. “Yo quería hacer un unipersonal donde pudiera hablar también de mi historia”, relató. Esa búsqueda terminó encontrando un punto de unión entre sus recuerdos de infancia, su vocación artística y el proceso de convertirse en la mujer que es hoy.
La obra recupera nombres como Tita Merello, Libertad Lamarque, Niní Marshall, Nelly Lainez, Edith Piaf y Estela Raval, entre otras referencias musicales y teatrales. Sin embargo, el espectáculo no solo es un homenaje, sino también una posibilidad de contar la historia personal de Exner. “Una chica de revista habla de eso, de indagar en los sueños de las personas. El sueño mío era ser una gran artista, pero antes tuve que pasar por ciertos procesos, entre ellos el cambio de identidad como chica trans”, explicó.
Oriunda de Crespo, la actriz recordó que el camino hacia la construcción de su identidad tuvo momentos complejos, especialmente durante la adolescencia. Aunque aclara que nunca lo vivió como algo extremadamente dramático, reconoció que hubo instancias difíciles. Particularmente recordó el período en que obtuvo un fallo judicial favorable para cambiar su nombre en el documento antes de la sanción de la Ley de Identidad de Género. “Estamos hablando del año 2010. Ahí sí fue bastante denso”, recordó. Sin embargo, también destacó que siempre encontró contención en gran parte de la comunidad y que el teatro cumplió un papel fundamental durante ese proceso.
“El teatro me ayudó muchísimo a sobrellevar una carga muy importante en ese momento y a llegar hasta el día de hoy para poder representar a mi ciudad con el teatro como una chica trans”, señaló.
Esa experiencia personal aparece reflejada en la obra a través de distintas escenas que recuperan los deseos de una niña que soñaba con actuar y cantar, pero que algunas veces encontraba límites impuestos por los mandatos sociales de la época.
Uno de los recuerdos que atraviesan el espectáculo tiene que ver con los actos escolares de su infancia. “Yo siempre desde la primaria estuve en los actos escolares y siempre quise hacer dama antigua, pero nunca me dejaron”, contó. Mientras otros compañeros podían representar determinados personajes, ella debía asumir papeles masculinos. “Siempre San Martín, Belgrano, Cristóbal Colón”, recordó.
Después de una década de funciones, la obra continúa generando respuestas en el público. Exner sostiene que, si bien el espectáculo tiene un fuerte componente humorístico, también posee momentos sensibles. A lo largo de la función se proyectan imágenes personales y aparecen referencias a mujeres trans que ya no están, elementos que suman una dimensión de memoria y homenaje. “Hay partes donde son muy emotivas, donde me siento realizada cuando a más de una le veo caer las lágrimas desde el escenario en la canción del final”, expresó.
La propuesta también supone un importante desafío físico y artístico. Durante los cincuenta minutos que dura el espectáculo, Exner interpreta múltiples personajes, realiza once cambios de vestuario, desarrolla ocho monólogos y canta siete canciones completamente en vivo. “Estoy sola, hago canciones en vivo, sin playback, todo en vivo”, destacó. La dinámica exige cambios rápidos, algunos de apenas quince segundos, que requieren precisión, entrenamiento y “cancha” en el tema.
La artista reconoce que después de tantos años muchas de las acciones ocurren casi de manera automática. “Mi cabeza no va pensando en un proceso sino en una línea que estoy tan acostumbrada que sé que voy, lo hago y después ya lo pienso cuando termina la función”. Incluso cuenta que muchas veces, al finalizar la presentación, no recuerda detalles específicos de lo ocurrido sobre el escenario porque se encuentra completamente concentrada en el desarrollo de la obra.
A pesar de la experiencia, hay algo que sigue generándole la misma responsabilidad que el primer día y es el hecho de cantar en vivo. Especialmente durante el invierno, las bajas temperaturas representan una preocupación mayor debido a las exigencias vocales de la puesta. “Lo que siempre me preocupa son las canciones”, confesó. Sin embargo, considera que esa incertidumbre también forma parte del oficio y de la experiencia escénica.
El regreso a Paraná tiene un componente afectivo., ya que fue uno de los primeros lugares que recibió la obra fuera de Crespo y que ahora vuelve a convertirse en escenario de este recorrido por sus diez años de historia. “Estamos volviendo en estos diez años a tocar esos pequeños puntos donde me vieron crecer como ‘Una chica de revista'”, señaló.
Las entradas anticipadas tienen un valor de $10.000 y pueden reservarse al 343 3025324. En puerta, el valor será de $15.000.


