La propuesta escénica “Visual Dolls” se presentará este domingo 20 y el próximo viernes 25 de septiembre a las 21 en el Centro Cultural La Hendija, en Paraná, con una pieza que lleva al terreno teatral los lenguajes vinculados a la danza Gogo, el humor, el absurdo, la pose y una alta potencia visual. El proyecto, creado y producido de manera conjunta por Esequiel Montel, conocido artísticamente como Reina Heels, y la academia Gogo Dolls, surgió a partir de varios años de trabajo con bailarinas de tarima y entretenimiento nocturno.
Cómo explicó Montel a ANÁLISIS, el origen de Visual Dolls se encuentra en un proceso que comenzó aproximadamente tres o cuatro años atrás, cuando empezó a trabajar junto con la academia Gogo Dolls. Durante ese tiempo fueron desarrollando el trabajo corporal y las distintas posibilidades de ese lenguaje, hasta que las muestras de fin de año les plantearon el desafío de llevar aquello que inicialmente estaba pensado desde la danza hacia una construcción más teatral. “Estuvimos trabajando muy bien durante todo este tiempo pero empezamos a hacer las muestras de fin de año donde teníamos que darle un formato más teatral”, explicó.
Después de dos años de ese proceso, decidieron avanzar con una obra que permitiera construir una historia a partir de los lenguajes Gogo. Así nació Visual Dolls. “Como lo anuncia el título, es una obra netamente visual, donde trabajamos mucho el soporte de la imagen, el sostener el cuerpo, la pose, la mirada, con un trabajo muy técnico también porque para lograr esas cosas las luces, los proyectores son muy necesarios”, señala Montel.
La obra está estructurada en tres actos, cada uno con un universo particular. El primero se denomina “Kill Bill” y toma como punto de partida elementos de la tragedia y la comedia, pero los atraviesa con recursos de la ciencia ficción, las pantallas, el cómic y el absurdo. Para Montel, uno de los disparadores fueron las máscaras de la tragedia y la comedia y las dos películas de la saga Kill Bill, incluyendo escenas como la de las enfermeras silbando y distintas versiones de rock.
“Me interesa mucho que la gente no entienda nada”, dice Montel al explicar el planteo del primer acto. En esa parte de la obra, el diálogo está construido desde el absurdo, donde se utilizan los énfasis de las palabras y las oraciones para expresar determinadas intenciones, pero los textos en sí mismos no buscan transmitir un significado concreto. “Son palabras sueltas que usamos a la hora de comunicarnos”, adelantó. La intención, según plantea, es que la atención se desplace de la comprensión literal hacia aquello que ocurre con los cuerpos y las imágenes. Esa elección está vinculada con una mirada personal de Montel sobre el presente. “Considero que vivimos en un mundo y una sociedad bastante absurda”, afirmó, y es justo ahí donde aparece la decisión de quitarle al espectador la posibilidad de interpretar la escena solamente a partir de lo que se dice y obligarlo, en cierto modo, a establecer asociaciones visuales.
El segundo acto lleva por título “El Bar de las Mujeres Divinas” y propone un escenario diferente, más cercano a una situación teatral, aunque sin abandonar por completo el absurdo y lo disparatado que atraviesan toda la obra. La escena transcurre en un bar con tres mesas que tienen características diferentes. En una aparecen coristas, en otra se desarrolla una situación vinculada con mafiosos y mucho dinero, y a partir de esos personajes se desencadenan distintas situaciones. Hay robos, hurtos, amoríos, tiros y otras circunstancias que permiten construir un cuadro basado fundamentalmente en el humor.
A diferencia de la primera parte, donde la intención es trabajar con lo incomprensible y la asociación visual, aquí la situación dramática es más concreta y permite seguir un hilo narrativo.
El tercer acto se denomina “Drama Gótico” y se interna en un universo de vampiros, condesas, curas, monjas y otros personajes relacionados con la tradición de la novela gótica. La propuesta juega con la solemnidad y con lo que Montel define como “la pacatería” vinculada a esos mundos oscuros y melodramáticos. Allí la palabra adquiere un peso mayor, y el humor aparece también a través del chascarrillo. Para el creador, se trata de uno de los cuadros que más le gusta de la obra porque fue el momento en que el grupo pudo encontrar una dinámica más comunitaria. “Sentí que junto con todos los actores y bailarines pudimos encontrarnos en una cosa bastante más comunitaria”, contó.
Aunque el punto de partida está relacionado con la danza Gogo y el trabajo con tacos, Montel aclaró que la propuesta está pensada para todo público. Considera que, teniendo en cuenta el acceso que actualmente tienen los niños a contenidos y lenguajes de las redes sociales, la obra puede ser vista por diferentes edades, aunque deja esa decisión en manos de cada familia. Según advirtió, la propuesta no contiene desnudos ni malas palabras. “Trabajamos mucho con la silueta femenina, sin duda, pero no tiene ni desnudos, ni grosería; trabajamos mucho el humor y el doble sentido, pero en ninguno de los textos usamos palabras ni violentas o fuera de lugar”, explicó.
Detrás de la propuesta también está el recorrido personal de Montel, quien comenzó a construir su personaje drag, Reina Heels, aproximadamente entre 2012 y 2013. Ese personaje nació ligado a la nocturnidad, a los pubs y boliches, y a una búsqueda atravesada por lo plástico y la ciencia ficción. “A mí siempre me interesó mucho la aristopía, siempre me atravesó mucho”, cuenta.
Su trayectoria también está vinculada con el diseño y el vestuario. Según contó, aprendió a coser desde los ocho años porque su madre era sastre y estaba permanentemente con trabajos de costura. Él la ayudaba y en esa relación con la ropa apareció la pasión por el diseño.
Además de esa experiencia, pasó por el Instituto Paideia, donde tomó clases relacionadas con la moda, y desarrolló formación en comedia musical en la Escuela Argentina de Artes. También dio clases de distintos estilos y, durante los últimos diez años, concentró buena parte de su trabajo en las danzas vinculadas con el uso de calzado de tacos. Se trata de una práctica que implica entrenar el cuerpo para trabajar con tacos de 12 centímetros en adelante, comprender desde dónde se ejerce la fuerza y cómo preparar especialmente los pies para ese tipo de movimiento. Ese conocimiento forma parte de la formación que desarrolla actualmente y se vincula directamente con el universo de la bailarina nocturna y la danza Gogo.
Montel continúa viajando con frecuencia a Buenos Aires para tomar clases y reforzar su formación, ya que considera que permanentemente aparecen nuevas técnicas y fusiones. El objetivo es regresar con nuevos conocimientos y continuar ampliando las posibilidades de esa danza.
Esa experiencia también le permite observar las diferencias entre el circuito artístico porteño y el trabajo que se realiza en Paraná y otras ciudades del interior. Sobre Buenos Aires, reconoce que es “una gran vidriera” y que allí se concentra una gran cantidad de artistas y propuestas nuevas. “Allá llega todo lo nuevo, entonces es un lugar para ir a nutrirse”, planteó. Sin embargo, sostiene que quienes trabajan fuera de los grandes centros urbanos desarrollan una experiencia particular porque deben asumir diferentes tareas. “Acá tenemos que hacer de todo, desde escribir guiones, armar vestuarios, aprender a bailar, dirigir las luces, acompañar a tu amigo, vestir y hasta maquillar”, describió.
Esa necesidad de abarcar distintas áreas aparece como una característica del trabajo artístico en Paraná. Montel considera que esa experiencia genera un conocimiento valioso a la hora de construir proyectos colectivos porque eso implica encontrarse con otros, ayudarse y colaborar para que una propuesta pueda salir adelante.
Visual Dolls comenzó a ensayarse a fines de junio y el grupo mantuvo una frecuencia de dos ensayos por semana durante estos meses. El creador reconoció que llegar a esta instancia implicó mucho trabajo y que el montaje comenzó a prepararse con mucha anticipación. Contó que llevan casi tres meses trabajando sobre el montaje y los detalles, algo que para él resulta particularmente importante porque se reconoce como una persona detallista.
Las funciones serán el domingo 20 y el viernes 25 de septiembre a las 21 en el Centro Cultural La Hendija (Gualeguaychú 171). Las entradas pueden adquirirse de forma anticipada a través de este enlace o de forma presencial antes de cada función, sujetas a disponibilidad.


