Tiene 95 millones de años y su esqueleto fue encontrado en una zona de interés en Río Negro: es uno de los más completos de Sudamérica. El equipo paleontológico de Fundación Azara presentó hoy en Buenos Aires su última publicación sobre este carnívoro.
Con cada hallazgo, cada excavación y análisis, la historia se reescribe. Los fósiles contienen información oculta que durante años espera ser revelada. Para los paleontólogos, la Patagonia norte es una región plagada de misterios sin resolver y las pistas siguen saliendo a la luz.
Hoy al mediodía, el equipo paleontológico de la Fundación Azara presentó en la sede de la Universidad Maimónides de Buenos Aires la novedosa publicación sobre un carnívoro diminuto de 95 millones de años hallado en Río Negro.
El nuevo estudio internacional publicado en la prestigiosa revista “Nature” revisa un capítulo clave de la evolución de los terópodos.
El trabajo se apoya en un hallazgo excepcional por su estado de preservación: un esqueleto casi completo de un Alnashetri cerropoliciensis que incluye por primera vez en Sudamérica detalles de su cráneo y su dentición, algo que hasta ahora no se conocía en profundidad. Eso les brindó información anatómica clave.
Se trata de uno de los alvarezsauroideos más completos descubiertos hasta ahora. Este extraño espécimen tiene el tamaño de un gallo, pesa menos de un kilo, es de «patas flacas» -como se lo conoce- y había sido hallado en el noroeste Río Negro años atrás. Ahora, el nuevo ejemplar posiciona a la región como escenario central en el origen y diversificación de su linaje.
«El nuevo espécimen de Alnashetri, es el más completo conocido hasta ahora para Sudamérica. ¿Qué conlleva eso? Los análisis filogenéticos pueden ser un poco más precisos al tener un esqueleto más completo», explica Jorge Meso, paleontólogo de Roca quien participó del estudio.
Con Alnashetri, la provincia de Río Negro suma ahora una pieza clave para entender la historia global de los alvarezsauroideos. A partir de un pequeño esqueleto, surgió una pregunta científica y el territorio rionegrino sigue dando pistas sobre cómo fue la vida en el Cretácico.
Por su parte, Sebastián Apesteguia, investigador principal de Conicet y jefe de Paleontología de la fundación Azara, aportó: «No sabemos bien dónde se originaron, porque cuando surgieron todos los continentes estaban unidos, así que se pueden haber originado en cualquier lugar».
Este trabajo está liderado por Peter Makovicky de la Universidad de Minnesota en Estados Unidos, quien investigó junto a científicos argentinos del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología de la Universidad Nacional de Río Negro; el Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis y de Fundación Azara, Universidad Maimónides de Buenos Aires.
La publicación de estos resultados constituye el fin de un trabajo de excavación que ocurrió con su hallazgo en enero de 2015, y a su vez, es apenas la fase inicial de muchos estudios que se realizarán sobre el ejemplar.
