La feria Pueblos y Sabores tuvo una protagonista silenciosa, pero incondicional: una vecina de Pueblo Belgrano que se convirtió, sin buscarlo, en el símbolo más bonito de la fiesta.
Cuando le preguntaron por qué había venido a la Feria Pueblos y Sabores de Gualeguaychú, Míguela Gladys Villalba no dudó ni un segundo: “Para festejar”, dijo a R2820, con una sonrisa que no necesitaba más explicaciones.
Gladys tiene 99 años. Vive en Pueblo Belgrano. Y estuvo los cuatro días del evento en los galpones del puerto: el jueves y viernes supo sobrellevar el calor, el sábado y domingo se amigó con un clima más fresco y supo recorrer cada stand, cuidar a su nieta y disfrutar de las clases y degustaciones.
No se la perdió. Ni el ruido, ni la gente, ni el sol: nada la detuvo en una de sus misiones que fue probar el alfajor más grande del mundo -2.057 kilos de dulce de leche y nueces- que se convirtió en el corazón comestible de la feria. “Sí, voy a comer”, reafirmó para que quedara claro.
En casa, Gladys cuanta que no para. Lava, riega las plantas, recorre cada rincón. A los 99 años, la quietud todavía no la encontró. Y ella tampoco parece estar buscándola.
Le gusta cocinar pasteles y, asegura con orgullo genuino y sin modestia, que los suyos son los que todos piden. Nietos, bisnietos, tataranietos. Una familia entera que creció alrededor de su cocina y de ese saber que se transmite sin receta escrita.
Vivió años en el Tigre, provincia de Buenos Aires. Pero hace tiempo eligió Pueblo Belgrano, ese pequeño rincón tranquilo a orillas del río, como su lugar en el mundo. Y desde ahí, cuando hay fiesta en Gualeguaychú, Gladys viene. Los cuatro días.
Hay personas que le dan sentido a las fiestas populares sin subirse a ningún escenario. Gladys es una de ellas con sus casi cien años de una vida hermosa.
