La represa binacional abrió su vertedero tras un aumento de los aportes provocado por las lluvias en la cuenca. La maniobra busca mantener controlado el embalse y obliga a seguir de cerca la evolución del caudal aguas abajo, especialmente en Misiones y Corrientes.
La represa de Itaipú mantendrá durante aproximadamente 10 días la liberación controlada de agua hacia el río Paraná luego de que las lluvias aumentaran significativamente los aportes que llegan a su embalse. La operación comenzó durante la madrugada del domingo 13 de septiembre y continuará mientras persistan las actuales condiciones hidrológicas.
La apertura del vertedero fue necesaria porque el volumen de agua que ingresaba a la represa superó la cantidad que podía utilizarse para generar energía y almacenarse dentro del embalse. El objetivo principal es evitar que el nivel alcance valores considerados críticos para la operación de la central hidroeléctrica.
La maniobra comenzó con una descarga cercana a los 1.700 metros cúbicos por segundo. Posteriormente, el caudal superó los 3.000 m³/s y llegó a registrar picos de alrededor de 3.800 m³/s, aunque luego comenzó a disminuir.
Por qué Itaipú decidió abrir las compuertas
El incremento de agua está relacionado con las lluvias registradas sobre la cuenca que alimenta a Itaipú. Las precipitaciones comenzaron a intensificarse desde fines de agosto y principios de septiembre, antes de lo que suele ocurrir durante la temporada húmeda de la región.
La represa busca mantener su embalse por debajo de los 220,50 metros sobre el nivel del mar, considerado uno de los parámetros de seguridad utilizados para regular el sistema. Cuando la capacidad de generación y almacenamiento no alcanza para absorber todo el ingreso, el excedente debe ser evacuado mediante el vertedero.
Por el momento solamente está habilitada una de las canaletas y no existe una previsión inmediata de abrir las restantes. Esa decisión dependerá de cómo evolucionen las lluvias y del volumen de agua que continúe ingresando durante los próximos días.
Qué puede pasar con el río Paraná
El agua liberada se incorpora directamente al río Paraná y avanza hacia territorio argentino. Por ese motivo, la evolución del caudal será seguida especialmente en Misiones y Corrientes, antes de llegar posteriormente a la zona de influencia de Yacyretá.
La descarga puede generar una elevación de los niveles aguas abajo, pero no implica automáticamente una crecida extraordinaria. El comportamiento del río dependerá también del volumen que ya transporta el Paraná, del aporte de otros cursos de agua y de las lluvias que se registren en toda la cuenca.
La regulación de Itaipú busca justamente evitar una liberación brusca de grandes cantidades de agua. La apertura progresiva permite administrar el excedente y reducir el impacto que podría producirse sobre localidades ribereñas.
El Niño también aparece detrás del aumento de los aportes
Las autoridades de la represa relacionaron el escenario con la influencia que comienza a ejercer el fenómeno de El Niño sobre la región. Este patrón climático suele modificar la distribución de las precipitaciones y puede favorecer períodos de lluvias superiores a lo habitual en determinadas zonas de la Cuenca del Plata.
El incremento anticipado de los aportes también incluye el agua proveniente del río Iguazú y de otros afluentes que terminan llegando al embalse. Por eso, el comportamiento de Itaipú durante las próximas jornadas dependerá de una combinación de factores meteorológicos e hidrológicos.
Hasta el momento, el impacto aguas abajo se mantiene bajo seguimiento y no se informó una situación extraordinaria para Misiones o Corrientes. Sin embargo, la continuidad del vertimiento durante unos 10 días hará necesario monitorear el nivel del río Paraná, especialmente si las lluvias continúan aumentando los aportes en la región.


