El cortejo que acompañó los restos de Rubén “El Negro” Rada hasta el Cementerio del Norte de Montevideo volvió a reunir este viernes a familiares, músicos, amigos y seguidores. La despedida estuvo atravesada por el candombe y por una conmoción que, según contó la periodista uruguaya Margarita Gonnet a Radio Plaza, no tiene demasiados antecedentes en el país. “Unificaba, generaba comunidad”, señaló sobre el músico, que también mantuvo un vínculo especial con Paraná.
Uruguay despidió este viernes a Rubén “El Negro” Rada como había transitado buena parte de su vida: entre tambores, música y gente. Una multitud acompañó el cortejo que recorrió Montevideo hasta el Cementerio del Norte, donde fueron sepultados los restos del artista, fallecido el miércoles 26 de agosto a los 83 años, después de permanecer internado por una neumonía y sus complicaciones.
La caravana partió durante la mañana desde los barrios Sur y Palermo, dos territorios profundamente ligados al candombe. Junto al vehículo que trasladaba el féretro estuvo el percusionista Fernando “Lobo” Méndez, amigo de Rada y una de las figuras del género, tocando el tambor durante parte del recorrido.
La despedida había comenzado el jueves en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde durante horas pasaron miles de personas. Músicos, dirigentes políticos, amigos y admiradores se acercaron para darle el último adiós.
Desde Montevideo, la periodista uruguaya Margarita Gonnet describió la dimensión que tuvo la despedida durante una entrevista con el programa A quien Corresponda, de Radio Plaza (FM 94.7).
“Las filas que había en el Palacio Legislativo yo no las puedo explicar. Estamos hablando de miles y miles y miles de personas. La cola daba la vuelta alrededor del Palacio. Era impresionante”, contó.
Por el velatorio pasaron, entre otros artistas, León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo. También participó el presidente uruguayo Yamandú Orsi.
Para Gonnet, la magnitud de lo ocurrido permite entender el lugar que Rada ocupaba en la cultura uruguaya, más allá incluso de su obra musical. “Todos los grandes músicos que he escuchado hablar de Rada dicen que es único, que es el músico más completo que existe o que ha existido en Uruguay”, señaló.
Consultada acerca de otros grandes duelos populares en el país, recordó el impacto que produjo la muerte de Alfredo Zitarrosa, aunque destacó una característica particular de Rada.
“Todo el mundo decía que era un símbolo, porque unificó, unificaba, generaba comunidad, independientemente del partido político, independientemente de cualquier tipo de preferencia”, sostuvo. Y agregó: “En el caso de Rubén, trasciende fronteras, trasciende creencias políticas. El respeto absoluto lo tuvo, lo tiene y lo tendrá siempre”.
El candombe acompañó el último recorrido
Este viernes, el cortejo volvió a pasar por el Palacio Legislativo y continuó luego hacia el Cementerio del Norte. Allí esperaban sus hijos Lucila, Matías y Julieta, sus nietos y otros familiares.
Cuando el féretro llegó al cementerio, cerca del mediodía, volvieron los cantos y los tambores. Sobre el cajón fue colocada una bandera de Peñarol, club del que Rada era reconocido simpatizante y fanático del fútbol.
Ese vínculo también apareció entre las historias que comenzaron a circular después de su muerte. Gonnet recordó que, antes de convertirse en músico profesional, Rada había probado suerte en el fútbol.
La periodista rescató además una anécdota de su infancia, atravesada por dificultades económicas. “Salió a cantar y volvió con tantas monedas que cuentan que comieron durante diez días”, relató sobre uno de esos primeros acercamientos a la música.
De aquel niño montevideano surgiría décadas después una de las figuras fundamentales del candombe beat y de la música latinoamericana.
“Siempre el buen tipo”
Daniel Enz entrevistó a Rada en distintas oportunidades y durante la conversación con Gonnet recordó especialmente su trato con los demás. “Siempre con la misma humildad, siempre el buen tipo. Vos le decías: ‘Negro, ¿podemos hacer una nota?’, y enseguida te daba tiempo. Te preguntaba cómo andabas, por tus cosas. Un tipo espectacular y muy querido”, expresó.
Lo definió además como alguien “absolutamente humano y permeable a las emociones” y destacó que nunca ocultó sus convicciones ni su compromiso con los derechos humanos.
“Estaba siempre al firme de lo que creía. Y creo que eso trasciende siempre”, sostuvo.
Rada y su historia con Paraná
La muerte del músico también tuvo una resonancia particular en Paraná, una ciudad con la que mantuvo un vínculo que se remonta a los años de la Alternativa Musical Argentina.
Rada participó de aquellos encuentros nacidos en la capital entrerriana y acompañó especialmente los proyectos de Magma, grupo integrado por músicos con los que estableció una relación cercana.
Durante la entrevista radial se recordó que “quería mucho a Paraná” y que llegó en distintas oportunidades para acompañar a Magma y, especialmente, a Alberto Felici y Alfredo Ibarrola.
Aquella experiencia de los años 80 buscaba construir una circulación de la música por fuera de los grandes circuitos comerciales y reunir en un mismo espacio a artistas de distintas provincias y países de la región. Rada compartió ese espíritu y fue uno de los músicos que respaldó el movimiento.
Su relación con la ciudad continuaría muchos años después. Entre sus presentaciones quedó la actuación de febrero de 2011 en la Fiesta Nacional del Mate y el recital que ofreció el 23 de junio de 2013, en inmediaciones de Casa de Gobierno.
Para quienes lo entrevistaron o compartieron aquellos encuentros, el recuerdo excede las actuaciones y las fechas. Permanece también la imagen de un artista dispuesto a acompañar proyectos, conversar y acercarse sin demasiados protocolos.
Este viernes, mientras los tambores marcaban el camino hacia el Cementerio del Norte, Uruguay despedía a uno de sus músicos esenciales. En Paraná, al mismo tiempo, regresaban las imágenes de aquellas visitas, los encuentros con Magma y una historia de afecto que atravesó el río y se sostuvo durante décadas.


