El reconocido médico cirujano, que integró el Servicio de Cirugía General del Hospital San Martín y realizó intervenciones de alta complejidad en Paraná, atraviesa un diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Junto a su acompañante terapéutica, Gimena Villarraza, puso en palabras recuerdos de su profesión, escenas de vida y preguntas que quedaron abiertas. Así nació “Quirófano”, un libro construido desde la conversación, la escucha y una tarea compartida.
Ramiro Ferlatti pasó buena parte de su vida profesional en quirófanos. Allí estaban los pacientes, los equipos médicos, las horas largas, las decisiones que había que tomar. Durante años, ese fue uno de sus espacios cotidianos. Ahora vuelve sobre ese mundo de otro modo: contándolo.
“Quirófano” nació mientras atravesaba un diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), pero no es un libro sobre la enfermedad. Tampoco pretende reconstruir de manera ordenada toda su carrera. Hay medicina, por supuesto. Hay operaciones, pasillos, consultorios, colegas. Pero también aparecen el hombre detrás del cirujano, su familia, sus recuerdos y algunas preguntas que el tiempo dejó abiertas.
La idea fue de Gimena Villarraza, su acompañante terapéutica. “Es una propuesta que le hago yo a él, en el marco del abordaje de Acompañamiento Terapéutico. Le propongo la tarea de realizar un registro de sus anécdotas y vivencias, y darle un lugar a su historia a partir de la escritura”, explicó a ANÁLISIS.
La intención, contó, fue que la profesión no terminara ocupándolo todo. “Darle lugar a su voz, a sus experiencias de vida, como médico, hombre, padre, hijo”.
Villarraza había empezado a trabajar con Ferlatti aproximadamente un año antes. En esos encuentros comenzaron a aparecer historias. Algunas tenían que ver con situaciones ocurridas durante una cirugía; otras, con recuerdos de distintos momentos de su vida. Eran conversaciones del espacio cotidiano del acompañamiento, hasta que ella advirtió que allí había algo que podía quedar escrito.
En una entrevista con el programa Puro Cuento, por Radio Plaza, Villarraza expresó: “Yo veía que había una riqueza en todas sus historias, en esa conversación que compartíamos, en esa forma tan particular y esas vivencias tan singulares como médico. Era muy interesante escucharlo”.
Entonces apareció la propuesta de hacer un libro. No hubo, al principio, demasiadas certezas acerca de cómo hacerlo.
“Al principio lo veíamos como algo lejano y de a poquito lo fuimos pudiendo construir”, recordó Villarraza.
Ferlatti hablaba. Ella escuchaba, preguntaba, tomaba esas historias y las llevaba a la escritura. Después volvían sobre ellas. El libro fue tomando cuerpo así, sin una fórmula previa.
“Lo hicimos entre los dos porque surge a partir de su voz y de mi escucha”, dijo. Hay en esa frase una clave del proyecto. El trabajo de Villarraza no fue simplemente transcribir recuerdos. La escritura se incorporó al propio acompañamiento como una forma de volver sobre la historia, ponerla en palabras y hacer algo con ella.
“Buscamos dejar un legado, un don, si se quiere, también por su circunstancia personal”, señaló en Radio Plaza.
Pero el proyecto no quedó solamente ligado a aquello que un día pudiera permanecer. También significó tener algo para hacer ahora. “Nos permitió ponernos una tarea en común y, a partir de ahí, proyectarnos en eso”, explicó Villarraza, que encontró en ese proceso una “potencia vital”.
La expresión cobra otro sentido cuando se la piensa en el contexto en que nació el libro. En medio de una enfermedad que modifica rutinas y obliga a reordenar la vida, hubo un proyecto que empezó a crecer: buscar recuerdos, detenerse en una historia, encontrar la manera de contarla, revisar una página, seguir con la siguiente.
La palabra se volvió trabajo compartido. Ferlatti tenía mucho para contar. Es un reconocido médico cirujano, con una extensa trayectoria en Paraná. Integró el Servicio de Cirugía General del Hospital San Martín y participó de intervenciones de alta complejidad que marcaron antecedentes en la medicina local.
En 2008 realizó una cirugía por un tumor primitivo de tráquea que, según se informó entonces, se hacía por primera vez en el ámbito de la salud pública entrerriana. La intervención consistió en retirar cuatro anillos de la tráquea afectados por el tumor y volver a unirla.
Tres años después, en mayo de 2011, fue parte de otra cirugía de gran complejidad en Paraná. Dos equipos trabajaron durante 17 horas para extirpar un tumor de lengua que comprometía el maxilar inferior y la piel de un paciente de 50 años. Mientras un grupo avanzaba con la resección, otro utilizaba parte del peroné del propio paciente para reconstruir la mandíbula. Uno de los equipos era encabezado por Ferlatti y el otro por Roque Adan, entonces jefe de Cirugía del Hospital Británico de Buenos Aires.
Son antecedentes que hablan de su recorrido profesional, pero “Quirófano” no se detiene a enumerarlos.
El libro se mete, más bien, en lo que había alrededor de esas experiencias. Qué significaba entrar a operar, trabajar con otros, convivir con situaciones límite. Y también qué quedaba cuando el médico salía del quirófano.
Villarraza encontró una manera precisa de decirlo: “Es como un borde entre el quirófano y la vida”.
Por ese borde transitan los relatos. En algunos aparece el cirujano. En otros, el padre, el hijo, el hombre que mira hacia atrás. Y no todo termina necesariamente en una respuesta.
“Es un libro que sitúa muchas reflexiones, sitúa interrogantes. Eso me resulta muy interesante porque no es que tiene respuestas, sino que también tiene cuestiones que lo han interpelado”, sostuvo VIllarraaza.
Después de tantos años en una profesión donde el conocimiento y la decisión ocupan un lugar central, la escritura permitió también detenerse en las incertidumbres.
“Es muy interesante, en relación a la posición de un médico que sabe tanto, poder situar allí algunas preguntas o algunas cosas pendientes”, agregó Villarraza.
“Quirófano” terminó sumando, además, otras manos. La hija menor de Ferlatti hizo el dibujo de la portada. La hermana de Villarraza participó de la corrección y del diseño. “Es un poco algo colectivo, podríamos decir. Es el resultado de múltiples personas interviniendo y cumpliendo un sueño también”, contó.
La primera presentación será este jueves, en la casa de Ferlatti. Eligieron un encuentro pequeño, con familiares, amigos y algunas personas cercanas. Más adelante habrá una instancia abierta al público, prevista para el 16 de septiembre en el Círculo Médico de Paraná, aún falta confirmar el horario.
Antes de ser un libro, “Quirófano” fue una conversación repetida muchas veces. Ramiro contando y Gimena escuchando. Después vinieron las preguntas, las páginas, las correcciones, la búsqueda de una forma. El trabajo no solamente recupera parte de la trayectoria de un médico conocido por generaciones de pacientes y colegas, sino en lo que sucedió mientras esas historias eran escritas. En un presente marcado por la ELA, Ferlatti y Villarraza encontraron una tarea para hacer juntos. La palabra permitió volver sobre lo vivido, pero también construir algo nuevo con ello.
Los interesados en adquirir el libro “Quirófano”, deben comunicarse al 3434688003.


