Son esenciales en las grandes barriadas para la primera atención de la salud. Con recursos acotados, se despliegan estrategias para llegar a las familias, especialmente a los adolescentes. La relación con hospitales de mayor complejidad y la gran distancia de los dispositivos específicos de salud mental y adicciones son los principales problemas que afrontan. Un informe especial del programa televisivo Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) mostró el arduo trabajo en dos importantes centros de atención primaria de Paraná.
Hace unos 20 días, el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) reveló preocupantes estadísticas referidas al aumento de las adicciones en mujeres, niños y adolescentes de la provincia y en su testimonio, la psicóloga y especialista del Hospital de Niños “San Roque” de Paraná, Karina Silva, planteaba que una de las mayores dificultades se presenta en la atención primaria de la salud, rol que cumplen los centros de salud o denominados Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS).
Son el primer bastión de atención, no sólo de salud sino también de contención, y se vuelven especialmente indispensables en barrios populares, con mucha población en situación de vulnerabilidad social.
Hasta esos territorios llegó Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) para conocer la forma en que despliegan su labor, muchas veces con escasos recursos y mucho de ingenio y trabajo cooperativo y en red con otras instituciones, quienes asisten a la salud en estas verdaderas trincheras.
En este marco, se conoció la realidad dos centros de salud con amplia territorialidad en dos extremos de la ciudad de Paraná: el centro de Salud “El Charrúa” de Barrio Las Rosas y el CAPS “Humberto D´Angelo” de Anacleto Medina.
La directora de “El Charrúa”, Carolina Maidana, nos cuenta a forma en que logran llegar especialmente a jóvenes y adolescentes, las principales problemáticas que abordan, y las dificultades que atraviesan.
En Anacleto Medina, nos recibieron la directora del Centro de Salud, Teresita Calcia, la licenciada en trabajo social, Marisa Altamirano, y la psicóloga Luciana Franco, quienes cuentan el trabajo específico que desarrollan con adolescentes y jóvenes.
Ambos casos dejan en evidencia la complicación que significa para la gente de los barrios llegar a los centros especializados para tratar la problemática de las adicciones, como el Centro de las Juventudes ubicado en calle Caputo. Está alejado, sin conexión del transporte público. Y esto habla también de la necesidad de descentralizar y multiplicar este tipo de espacios.


