Este viernes por la noche se presentó a sala llena, en el Teatro 3 de Febrero, “Maldita Felicidad”, la obra protagonizada por Pablo Echarri, Paola Krum, Carlos Portaluppi e Inés Palombo. El público acompañó con risas el desarrollo de la historia y despidió al elenco con un prolongado aplauso de pie.
Una hora antes de la hora de inicio de la función, el movimiento en el hall anticipaba una función con gran convocatoria, y la expectativa encontró respuesta sobre el escenario.
Después de presentarse en el Teatro Odeón de Concordia, “Maldita felicidad” llegó a Paraná como parte de una gira que continuará este sábado en ATE Casa España, en la ciudad de Santa Fe. La obra, dirigida por Daniel Veronese y escrita por Agustina Gatto, propone una historia donde el humor convive con preguntas incómodas sobre los vínculos, el éxito y esa búsqueda permanente de una felicidad que nunca parece definitiva.
Guido y Celeste, los personajes interpretados por Carlos Portaluppi y Paola Krum, llevan 17 años de matrimonio y sostienen una editorial que atraviesa una delicada situación económica. La esperanza de revertir ese presente aparece con la llegada de Peter, un escritor exitoso, excéntrico y con miles de seguidores en las redes sociales, al que Pablo Echarri compone con una mezcla de carisma, ironía e inseguridad.
La intención de Guido y Celeste es convencerlo de publicar su próximo libro con ellos y no con la competencia. Ese contrato podría significar la supervivencia de la editorial. Sin embargo, la reunión toma otro rumbo cuando se suma una joven amiga del escritor, convocada para hablar sobre la felicidad. Desde ese momento, el encuentro deja de ser una negociación para transformarse en una conversación donde afloran viejas heridas, frustraciones, deseos y distintas maneras de entender aquello que todos buscan, aunque pocos logren definir.
Uno de los personajes más complejos es Guido. Detrás del editor preocupado por salvar la empresa aparece un hombre atravesado por viejas frustraciones. Las heridas que arrastra desde la infancia se filtran en el presente y terminan condicionando su manera de mirar la vida, incluso cuando la felicidad parece estar al alcance.
Las ocurrencias de Peter encontraron rápida complicidad con la platea. Echarri sostiene con naturalidad un personaje imprevisible, capaz de provocar una carcajada con una frase o con un gesto y, apenas unos segundos después, dejar al descubierto sus propias contradicciones. Esa alternancia entre el humor y la vulnerabilidad fue uno de los motores de la función.
En otro registro, Carlos Portaluppi volvió a demostrar su oficio sobre el escenario. Su presencia escénica sostiene buena parte de la tensión dramática de la obra y su voz potente emerge cada vez que el personaje lo requiere, aportando una intensidad que nunca rompe el equilibrio de la puesta. Paola Krum acompaña con una interpretación contenida y sensible, mientras Inés Palombo completa un elenco que encuentra en la escucha y en los matices una de sus principales virtudes.
Con Maldita felicidad, Daniel Veronese pone en escena una historia donde el humor convive con los desencuentros, las heridas que deja el pasado y las expectativas que cada uno deposita en una idea tan personal como esquiva de la felicidad.
La platea acompañó de principio a fin. Las carcajadas marcaron buena parte de la función, aunque también hubo momentos de un silencio absoluto y una historia consigue interpelar al público. El final encontró a los cuatro actores recibiendo una prolongada ovación de pie. Antes de dejar el escenario, el elenco inmortalizó la noche con una selfie frente a la sala colmada, un gesto espontáneo que terminó de sellar su paso por Paraná.


