La nueva película de Christopher Nolan, La Odisea, recupera uno de los grandes textos de la literatura occidental. El profesor de Lengua y Literatura Washington Atencio, en diálogo con ANÁLISIS explica quién es Odiseo, qué representa su regreso a Ítaca y por qué el poema atribuido a Homero sigue siendo una historia vigente.
Cuando se habla de La Odisea, muchas imágenes aparecen rápidamente: un héroe que intenta volver a su hogar después de una guerra, dioses que intervienen en el destino de los hombres, criaturas mitológicas y un viaje lleno de obstáculos. Pero detrás de esas aventuras hay una obra compleja que, desde hace siglos, sigue generando nuevas lecturas.
El profesor de Lengua y Literatura Washington Atencio para comprender mejor al personaje propone empezar por el lugar que ocupa La Odisea dentro de la tradición literaria y por la relación que mantiene con el otro gran poema homérico, La Ilíada.
“Antes que nada, que la película de Nolan es una adaptación -con algunas licencias- de un largo poema atribuido a Homero, un poeta griego del siglo VIII a.C., llamado La Odisea. Junto con La Ilíada (que se concentra en la etapa final de la Guerra de Troya) forman los dos grandes antecedentes de la literatura occidental. Odiseo es, por lo tanto, un personaje ficticio, perteneciente al campo literario”.
La historia tiene como protagonista a Odiseo —también conocido como Ulises—, rey de Ítaca, una isla del mar Jónico. Antes de iniciar el viaje que narra el poema, participó durante diez años en la Guerra de Troya junto al ejército griego.
La guerra finalizó con la victoria de los griegos gracias al famoso ardid del Caballo de Troya, una estrategia asociada a la inteligencia del propio Odiseo. Pero la obra de Homero comienza después de ese episodio.
“La Odisea es el poema que tiene como protagonista a Odiseo, quien es rey de Ítaca, una isla del mar Jónico, y que ha pasado diez años luchando del lado de los griegos en la guerra contra los troyanos, a quienes vencen gracias al famoso ardid del Caballo de Troya. El texto se concentra en los años posteriores a la guerra, durante los que Odiseo vive aventuras de todo tipo vagando por el mar y por tierras extrañas, antes de que los dioses determinen finalmente el regreso a su hogar”, señala el docente.
Ese regreso es el centro del relato. No se trata solamente de volver a un lugar físico, sino de recuperar aquello que quedó suspendido durante los años de ausencia: la familia, el reino y la identidad.
Dentro de la mitología griega, Odiseo ocupa un lugar particular. A diferencia de otros héroes, su principal atributo no es la fuerza sino la capacidad de pensar, planificar y encontrar soluciones frente a situaciones adversas.
“Odiseo es caracterizado por Homero como polymetis o polytropos, que podrían traducirse como “de muchos ardides” o “ingenioso” (“complicado”, en la traducción de Emily Wilson). Es un personaje definido sobre todo por un aspecto intelectual: la inteligencia. Es un héroe diferente a Aquiles, el héroe de La Ilíada (el otro gran poema de Homero), un personaje destacado por su valor en el combate”, explica Atencio.
La diferencia entre ambos personajes también está relacionada con el foco de cada obra.
“Es diferente a otros héroes porque, en principio, hay una obra que lo celebra y lleva su nombre: La Odisea se concentra en el hombre que la protagoniza. En cambio, La Ilíada pareciera enfocarse más en la ciudad asediada (Troya, cuyo antiguo nombre es Ilión) que en la figura de Aquiles. En este sentido, ambos poemas homéricos tienen diferentes focos: uno en la guerra y otro en el hombre, Odiseo”.
“Odiseo cobra importancia no solo porque diseña la estrategia que hará caer a Troya, sino porque además desafía a los dioses, infringe las leyes, es inteligente y rebelde. Además, se lo presenta como padre abnegado y esposo ejemplar, que debe recuperar su reino y su familia -el poderío para la nobleza griega- de mano de los usurpadores”, comenta el docente.
Ítaca: el regreso al hogar y a los afectos
El destino de Odiseo está marcado desde el inicio: volver a Ítaca. Sin embargo, para Washington Atencio ese lugar representa mucho más que una isla a la que el héroe intenta regresar después de la guerra.
“Para Odiseo, Ítaca es su reino, el lugar donde el hombre deja de ser juguete de los dioses para ser amo y señor, hombre poderoso, padre y esposo. Pero simbólicamente es la patria, el origen, la tierra de uno, el lugar de los afectos”.
La fuerza de esa imagen explica una de las razones por las que el poema continúa siendo leído. El viaje de Odiseo no es solamente una travesía por mares desconocidos: es la búsqueda de aquello que da sentido a su vida y que quedó interrumpido durante los años de ausencia.
En ese regreso también se pone en juego la recuperación del orden perdido. Mientras Odiseo permanece lejos, su casa y su reino son ocupados por quienes buscan quedarse con su lugar. Volver a Ítaca implica entonces recuperar su identidad, sus vínculos y aquello que le pertenece.
Los personajes
Como ocurre en la literatura mitológica, La Odisea reúne personajes humanos y seres pertenecientes al mundo divino y fantástico. Atencio lo resume de esta manera:
-Humanos: Odiseo, Penélope (esposa), Telémaco (hijo), Antínoo (uno de los pretendientes de Penélope), Circe (hechicera)
-Dioses: Atenea (diosa de la sabiduría, favorable a Odiseo), Zeus, Poseidón
-Criaturas míticas: Polifemo (cíclope, hijo de Poseidón), Sirenas (seres con cuerpo de ave y rostro de mujer), Escila (monstruo marino), Calipso (ninfa, deidad femenina)
Cada uno de estos personajes forma parte de las pruebas que Odiseo debe atravesar para cumplir su objetivo: regresar a su hogar.
Los temas de la obra
Más allá de las aventuras, La Odisea aborda una gran cantidad de temas vinculados con la experiencia humana.
“Los temas son innumerables. Podrían citarse la astucia en la guerra, la familia y la fidelidad, la aventura, la justicia y la venganza, la restauración del orden, la relación entre hombres y dioses, el discurso como constructor de realidades, y tantos más”.
Entre todos esos temas, Atencio destaca: “Quizá uno de los temas centrales sea aquello que los griegos conceptualizaron como nóstos, la vuelta al hogar luego de la guerra, el deseo de retorno. Más profundamente, implica negarse a olvidar. De allí proviene “nostalgia”, es decir el dolor por estar lejos de la patria o de los amigos”,
“Un poeta griego del siglo XX, Konstantino Kavafis, recupera este tema en su poema Ítaca, donde destaca el viaje por sobre las metas, que pueden ser variadas como muchas son las Ítacas”.
La referencia permite otra lectura del poema de Homero: el valor no está únicamente en alcanzar el destino, sino en todo aquello que sucede durante el camino.
Atencio explica que “regresar a Ítaca es, entonces, regresar al hogar. Pero es también atravesar muchos peligros para encontrar la paz, valorar la experiencia más que el objetivo, sopesar lo verdaderamente importante, recuperar los afectos”.
Desde esa perspectiva, el viaje de Odiseo también es un proceso de aprendizaje. Cada encuentro y cada obstáculo modifican al personaje y le permiten acceder a un conocimiento que no tenía antes de partir.
La presencia de monstruos, dioses y escenarios extraordinarios convirtió a La Odisea en uno de los grandes relatos de aventuras de la literatura. Pero para Atencio esa definición resulta insuficiente.
“Es el viaje personal de un hombre: ha vencido en la guerra y elige ahora la paz del hogar y la familia. Además, es una historia acerca del conocimiento: al trascender los territorios geográficos no explorados, vive experiencias distintas y accede a un saber nuevo”.
El recorrido de Odiseo es, entonces, tanto exterior como interior. Mientras atraviesa mares y territorios desconocidos, también enfrenta decisiones, pérdidas y aprendizajes que transforman su manera de mirar el mundo.
Qué leer antes o después de ver la película
Para quienes quieran acercarse al poema original, el profesor Washington Atencio considera que, si bien es ideal la lectura de la obra completa, es posible comenzar por estas opciones:
Canto IX de La Odisea, donde se narra uno de los episodios más conocidos del poema: el encuentro de Odiseo con el cíclope Polifemo.
Atencio también recomienda dos adaptaciones que pueden funcionar como primer acercamiento al universo homérico:
Manga: La Ilíada y La Odisea.


