El represor rosarino fue condenado por robo de bebés en la causa Hospital Militar. Acumulaba además múltiples condenas por delitos de lesa humanidad
Pascual Oscar Guerrieri, uno de los máximos responsables del aparato represivo que operó en el sur santafesino durante la última dictadura cívico-militar, murió el domingo pasado a los 91 años, mientras cumplía prisión domiciliaria. Su fallecimiento fue confirmado en las últimas horas por medios rosarinos.
El exteniente coronel del Ejército recibió múltiples condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, aunque nunca brindó información sobre el destino de las víctimas del terrorismo de Estado.
Una de las condenas tuvo lugar en el marco de la causa Hospital Militar, donde se investigó el funcionamiento de una maternidad clandestina en Paraná, en la cual nacieron los mellizos hijos de Tulio Valenzuela y Raquel Negro.
El apellido del represor quedó ligado al primer gran juicio por crímenes de lesa humanidad realizado en Rosario. Se trata de la denominada megacausa Guerrieri, marco en el cual se pudo reconstruir el funcionamiento del circuito represivo coordinado por el Destacamento de Inteligencia 121.
Asimismo, la investigación reveló la estructura de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones que actuó bajo la responsabilidad del II Cuerpo de Ejército.
El rol de Guerrieri
“Guerrieri es el símbolo del genocidio, un perpetrador del terrorismo de Estado. Tuvo poder total para decidir sobre la vida y la muerte”, describió la entrerriana Sabrina Gullino Valenzuela Negro, hija de desaparecidos, apropiada y con identidad recuperada, en declaraciones a LT8 reproducidas por La Capital.
El exteniente coronel se desempeñó como segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121 e integró el Batallón de Inteligencia 601.
Guerrieri ejerció un papel clave en la planificación y ejecución del terrorismo de Estado en Rosario y la región. Al respecto, coordinó grupos de tareas y operativos contra militantes, trabajadores, estudiantes y dirigentes sociales.


