El Colegio de Veterinarios de Entre Ríos llevó a cabo el sábado sus IV Jornadas Entrerrianas, en la que participaron casi 200 asistentes de distintos puntos de la provincia y otras partes del país. En ese marco, hicieron una defensa de la profesión y de la institución, en rechazo a las políticas de desregulación de la matriculación. Por Nahuel Amore
Con casi 200 asistentes, el Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos realizó este sábado las IV Jornadas Entrerrianas Veterinarias 2026, un evento que apuesta a la formación y la actualización constante, más aún ante un “cambio de paradigma” que nace de las nuevas tecnologías y discursos que ponen en dudas el rol de los profesionales y su matrícula.
En diálogo con DOS FLORINES, Carolina Lell, presidente de la entidad; Marisa Giménez, tesorera; y Eva Antivero, vocal y presidente de la Comisión Organizadora, plantearon la importancia que adquieren estos encuentros, primero para poner en debate los diversos temas que hacen al trabajo de los veterinarios en sus diferentes especialidades e impacto en las actividades sociales, sanitarias y productivas.
Al mismo tiempo, las integrantes de la Comisión Directiva instaron revalorizaron el rol que asumen en los distintos sectores. “Tenemos que abrazar justamente la IA y las nuevas tecnologías formarnos y jerarquizar nuestra profesión“, expresaron, además de defender la colegiatura e invitar al ministro de Desregulación nacional a conocerlos antes de tomar cualquier decisión que los ponga en jaque.
Propuesta integral
—¿Cuál fue el norte que guió el desarrollo de estas IV Jornadas para convocar a los profesionales y demás actores del sector?
—E.A: El objetivo es justamente generar una jornada en donde haya diferentes salas con distintas temáticas que abarquen todo lo que hacen los profesionales veterinarios y todo lo que se hace en la profesión. Por eso hubo cuatro salas: de grandes animales para todo el sector agropecuario, la sala de equinos, la sala de pequeños animales y la sala de salud pública e interés general.
—¿Se trata de una propuesta innovadora?
—E.A: Es diferente a las propuestas de jornadas más convencionales. En esta, se abarca a todos los veterinarios que trabajan en el sistema de inspección y en los cargos de áreas como zoonosis de los municipios. Por eso se hizo foco en zoonosis, interés general, sistema de inspección, o veterinarios que trabajan en control de calidad de alimentos, con animales diferentes como los equinos o los porcinos. Las jornadas del Colegio intentan integrar todos los sectores y aristas que tiene la profesión veterinaria.
—¿Qué importancia institucional tiene hoy que el Colegio asuma el rol de generar esta convocatoria de colegas y empresas?
—C.L: Es un rol constructivo. No es algo que se ha hecho de un día para el otro. Es un rol que fuimos cultivando, cautivando y construyendo juntos. Por eso lo logramos. Una persona sola no lo puede hacer. Es trabajo en equipo y de un directorio muy activo, a la par mía. Desde esa razón fundamos las jornadas entrerrianas hace cuatro años atrás y atrajimos mucha gente.
—¿De qué lugares?
—C.L: La comisión organizadora está formada por veterinarios de muchos puntos de la provincia. Unir gente de diferentes lugares, con diferentes especialidades, es algo maravilloso. Y que hayan pensado en cada detalle para que vislumbre, es lo máximo. El broche de oro de nuestra gestión es haber formado esto, y es un orgullo.
El trabajo de los veterinarios y el desafío de la IA
—¿Qué evaluación general hace de cómo están hoy los profesionales de la medicina veterinaria desde el punto de vista laboral y las nuevas demandas de la sociedad?
—C.L: Hay trabajo. Estamos en un proceso de cambio, de adaptaciones, de sistematización, de lo que es trabajo en equipo. Es un proceso de cambio de la profesión. Hoy en día ya no es una sola persona que estudia y trabaja, sino que trabajamos en equipo, derivando pacientes y seguimos los casos. Lo mismo pasa en grandes animales, donde hay un colega que se dedica a un área, por ejemplo en tambo, y viene el otro que hace inseminación. Es un cambio de paradigma y de valoración.
—¿Quiere decir que se rompieron los viejos esquemas de trabajar solos, sino que ahora es necesaria la interrelación?
—C.L: Exacto. Y a la vez de valorización de la profesión. Si nosotros nos especializamos en un área, hacemos que sea mejor el trabajo y, a la vez, hacemos que se valorice más la profesión y que haya menos errores. El Colegio tiene como misión estas capacitaciones y también jerarquizar la profesión, haciendo de que se valore. Para eso tenemos que trabajar en la formación.
—¿Cómo analiza el desafío de defender la profesión y la capacidad de actualización constante, ante la irrupción de las nuevas tecnologías como la IA?
—M.G: Hablando de ese cambio de paradigma, el colega no está jamás en contra de la inteligencia artificial. Tenemos que abrazar justamente la IA y las nuevas tecnologías formarnos y jerarquizar nuestra profesión. Todas las profesiones del arte de curar están atravesadas por la IA de la que todo el mundo habla. Pero son profesiones irreemplazables. Lo que tenemos que hacer es formarnos en ellas. En ese sentido, con respecto a todo lo que es capacitación, el Colegio tiene una función social muy fuerte que tomamos cuando comenzamos nuestra gestión: poner la capacitación como fundamental para todos los colegas, primero de nuestra provincia.
—En Entre Ríos cobran un rol fundamental en distintas actividades…
—M.G: Somos una provincia muy productiva, donde encontramos todas las producciones y todas las mascotas habidas y por haber. Levantás un tapete y encontrás un veterinario. Encontrás veterinarios hasta en los hospitales públicos, gestionando desde la epidemiología y gestionando hospitales de salud humana. Es una de las profesiones más nobles del mundo. Yo estoy enamorada de mi profesión. Nuestro lema como Colegio siempre es capacitar a nuestros matriculados. El colegio fuertemente apoya y aporta para este tipo de jornadas.
En contra de la desregulación
—En un momento en el que fueron puestos en cuestionamiento los colegios, ¿qué defensa hacen de la institución ante las políticas de desregulación? ¿Por qué es necesaria la colegiatura?
—M.G: El Estado delegó en los colegios veterinarios, que son las asociaciones de los profesionales, el gobierno de su propia matrícula, para cuidar que se ejerza como corresponde la profesión. Pero siempre digo, los colegios profesionales son la cocina de las leyes, porque somos los que les vamos marcando la cancha al gobierno de la forma correcta de hacer las leyes, porque siempre dependen de un profesional para poder hacer una ley de la manera correcta. Segundo, los colegios son los que defienden a los profesionales. Si sacamos los colegios, ¿quién defiende al profesional? Queda a la deriva.
—C.L: Incluso, no solamente al profesional, sino también a la salud pública. Nuestro rol es muy activo. Es un Colegio que hace 40 años lleva adelante la infección veterinaria; es el único colegio en el país. Somos formadores de profesionales que están cuidando la carne que comemos en nuestra mesa. No solamente va la regulación y en el control de la profesión, sino que es tan abarcativo todas las acciones públicas que hacemos…
—Que tiene impacto en la sociedad.
—C.L: Claro, que tiene impacto directo con la sociedad y la salud animal. El desconocimiento que hay en referencia a la desregulación lleva a tomar y decir cosas que no están de acuerdo a la parte legal, porque hay una base jurídica que con la desregulación estaría tomando una acción anticonstitucional. Hay un desconocimiento por parte de estas personas y también por no conocer colegios como el nuestro. Yo invito al ministro de Desregulación a conocer nuestro colegio y que vea todo lo que hacemos. En base a eso, después que analice las decisiones. El rol que tenemos es fundamental para generar acciones y tomar decisiones que son para el bien de la sociedad.


