La víctima comenzó a recibir amenazas después de ingresar a un sitio de encuentros. Tras varias transferencias de dinero, denunció la situación y una investigación permitió detectar que las extorsiones eran coordinadas desde una unidad penitenciaria bonaerense.
Lo que parecía una búsqueda de contactos a través de internet terminó convirtiéndose en una compleja maniobra de extorsión. Un hombre denunció haber sido víctima de amenazas luego de ingresar a una página de citas y terminó transfiriendo cerca de un millón de pesos a quienes lo intimidaban de manera constante.
El caso ocurrió en la ciudad bonaerense de Junín y derivó en una investigación encabezada por la fiscal Vanina Lisazo, con intervención de la Sección de Investigaciones Cibercrimen. El trabajo de los especialistas permitió reconstruir el circuito utilizado por los sospechosos y descubrir que las maniobras tenían origen dentro de una unidad penitenciaria.
La denuncia fue presentada por un profesional de la ciudad, quien aseguró que los problemas comenzaron poco después de utilizar una página de citas vinculada a anuncios de servicios de compañía.
Cómo funcionaba la maniobra
Según consta en la investigación, la víctima empezó a recibir llamados y mensajes amenazantes en los que los extorsionadores le reclamaban el pago de una supuesta deuda.
Para aumentar la presión, los responsables utilizaban información personal tanto del denunciante como de integrantes de su entorno familiar. De esa manera lograron generar temor y conseguir que realizara varias transferencias de dinero.
A pesar de los pagos efectuados, los reclamos económicos continuaron. Ante esa situación, el hombre decidió acudir a la Justicia y denunciar la maniobra vinculada a la página de citas.
A partir de allí, los investigadores solicitaron información a compañías telefónicas, entidades bancarias, plataformas digitales y billeteras virtuales para seguir el recorrido de las comunicaciones y del dinero transferido.
La conexión con una cárcel
El análisis de geolocalización y de los registros de llamadas permitió determinar que las amenazas eran coordinadas desde la Unidad Penitenciaria 16 de Junín.
Durante la investigación fue identificado un interno conocido por el alias de “El Bebé”, quien aparece como uno de los principales sospechosos de haber participado en la maniobra de extorsión.
Con las pruebas reunidas, la Justicia autorizó allanamientos tanto dentro del penal como en una vivienda de Junín donde presuntamente se había recibido parte del dinero obtenido mediante las amenazas.
En el procedimiento realizado en la cárcel fueron secuestrados dos teléfonos celulares y una tarjeta SIM que ahora serán sometidos a pericias informáticas para determinar su vinculación con la causa.
Además, durante el allanamiento efectuado fuera del penal fueron halladas 10 plantas de marihuana, situación que motivó la intervención de la Ayudantía Fiscal Especializada en Estupefacientes.
La investigación continúa para establecer si la organización que operaba a través de una página de citas contaba con más integrantes y para determinar el alcance total de una modalidad delictiva que combinaba acciones desde el interior de una cárcel con colaboradores en el exterior.


